Hace años que en Arka Consulting venimos trabajando en torno a una idea: "es posible hacer que cualquier vivienda construida se convierta en eficiente". Cansados de ver demostraciones teóricas de viviendas nuevas que decían lograr las cero emisiones o el consumo casi nulo pero viendo que todo se enfocaba a un teórico nuevo parque edificatorio que, al menos en España, nunca se construirá, decidimos enfocar nuestros esfuerzos hacia la mejora del parque ya construido. .
Un estudio del Colegio de Arquitectos decía que el 90% de las viviendas que habría en España en 2050 ya están hoy construidas. Parece por tanto evidente que resultaba crucial enfocarse en ese 90% y no tanto en el 10% restante. Obviamente que con las técnicas actuales es relativamente sencillo (otra cosa es que se haga) construir una vivienda nueva que cumpla con los estándares de las llamadas Passivhaus. Si puede lograrse en Alemania, aquí en España con nuestro clima debe ser aún más fácil.
Enmarcado en un convenio firmado con el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid decidimos llevar a cabo un programa de Auditorías Energéticas en viviendas de la localidad que nos permitiese saber el estado de las mismas y plantear soluciones prácticas que pudieran mejorarlas. Si bien en una primera fase incluimos en este estudio también viviendas en altura, la segunda fase estuvo ya centrada exclusivamente en viviendas unifamiliares pues se daban dos circunstancias muy relevantes. La primera es que se vio que las pérdidas e ineficiencias energéticas en las viviendas unifamiliares eran mucho mayores y, por otro, las posibilidades de acometer de forma práctica las medidas de mejora eran mayores en las viviendas unifamiliares que en las viviendas con comunidades de vecinos.
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Del análisis práctico de las deficiencias y de la puesta en prácticas de múltiples medidas de mejora llegamos a interesantes conclusiones.
Es posible mejorar una casa sin hacer grandes obras en la misma. Es posible mejorar su temperatura en invierno y en verano sin tener que usar necesariamente aires acondicionados o radiadores.
Todas las personas desean que su casa sea perfecta y que sea para siempre; sin embargo, en muchas ocasiones se topan con que la misma no es tan cómoda como debería porque en verano se calienta mucho o porque en invierno el frío se torna insoportable; o simplemente porque implica altos gastos energéticos que afectan la cuenta bancaria y no saben cuál es la razón.
A lo largo del todo el proceso de análisis de muchas viviendas se han ido identificando muchas medidas que logran mejorar la eficiencia energética de esas casas. De esta forma se han agrupado las medidas en torno a 10 ejes de acción que, sumados, pueden mejorar muy sustancialmente las condiciones de eficiencia energética y habitabilidad de las viviendas sobre las que se ha trabajado.
A través de este trabajo ha surgido el llamado: Decálogo de Eficiencia Energética que Arka Consulting ha venido utilizando como metodología de análisis y de mejora de las viviendas auditadas. Así el decálogo es el siguiente:
1.Cubierta: "Las casas como las personas se enfrían por la cabeza".
La cubierta o tejado es el elemento más sensible del hogar y uno de los que protege del frío en invierno y del calor en verano.
Comprar una casa sin tejado es un sin sentido, pero muy pocas veces se ha analizado en profundidad la calidad de la cubierta a la hora de comprar una vivienda. Hay una verdad que es imposible refutar: el calor tiende a subir y el frío tiende a bajar; esto es porque en el aire caliente las partículas se dilatan, mientras que en el aire frio las mismas se contraen, provocando que en este segundo caso, el mismo sea más pesado.
Pero ¿Qué quiere decir esto? Gracias al tejado es posible evitar que el frío de invierno entre a los hogares, y que el calor producido por la calefacción se escape.
Los tejados o cubiertas no son ni deben ser todos iguales. Existen diversos materiales para la construcción de una cubierta que deben ser seleccionados dependiendo de las condiciones climáticas del lugar donde se construye: No es lo mismo una casa de alta montaña, que tendrá un tejado inclinado de teja o pizarra para evitar que el agua y la nieve se acumulen; que en un pueblo andaluz, donde deberá tener una cubierta plana en un color claro que no absorba el calor.
A pesar de lo mencionado, es cierto que no todos los tejados se encuentran aislados correctamente o construidos de la manera adecuada, y así no lo hemos encontrado en las auditorías, las razones son simples:
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a) Hasta hace pocos años, la principal preocupación a la hora de construir una cubierta era que ésta fuera impermeable a la lluvia, dejando su capacidad aislante en segundo o tercer plano. Es posible mencionar casos de rehabilitación donde se cambió la impermeabilización del tejado, pero no se mejoró su aislamiento, incluso cuando éste era inexistente.
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b) En segundo lugar, hay que reseñar que Incluso cuando el aislamiento de las cubiertas empezó a ser un tema a considerar, a menudo se trataba de ahorrar reduciendo los espesores al mínimo y empleando materiales de menor calidad, o incluso omitiendo poner el material aislante que el proyecto hacía constar que se iba a poner.
Ante esta realidad es necesario actuar aislando correctamente la cubierta de la vivienda, pudiendo hacerse de dos formas:
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a) Aislando por el exterior: la opción más recomendable es utilizar planchas de poliestireno extruido, que al colocarlas sobre la lámina impermeabilizante, la protegen y mejoran su durabilidad.
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b) Aislando por el interior: en este caso la solución más sencilla es rellenar de un material aislante la cámara de aire que existe entre la estructura que soporta el tejado y el techo de la buhardilla. Para ello se pueden emplear diferentes materiales aislantes como la lana de roca insuflada o la celulosa proyectada. En ambos casos se trata de una intervención sencilla que no requiere obras, ya que se lleva a cabo en 1 ó 2 días.
Al tomar esta medida, no solo se podrá percibir mayor confort, sino que también se ahorrará hasta un 35% en gastos de calefacción y aire acondicionado.
2. Envolvente: "Que tu casa tenga más capas que una cebolla"
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Uno de los mitos más recurrentes que nos hemos encontrado es aquel que reza: "este muro tiene cámara de aire". Como si el aire fuese un excelente aislante y no un magnífico transmisor del frio y del calor.
Al igual que la cubierta, los muros son indispensables para que el edificio se mantenga a una temperatura adecuada en cualquier temporada del año: en invierno permiten conservar el calor generado por la calefacción dentro, y en verano evitan que el calor exterior entre con tanta fuerza.
Sin embargo, también es cierto que no todos los muros son tan eficientes a la hora de protegernos de las temperatura externas; algunos aparentan ser muy gruesos pero solo están rellenos de cámaras de aire, mientras que otros son bastante finos pero poseen gran cantidad de capas con aislante térmico.
"Las casas de antes sí que estaban bien aisladas" es una frase que se ha oído muchas veces, y es totalmente cierta: Tradicionalmente las casas se construían con muros de piedra muy gruesos, de hasta más de un metro de espesor. Obviamente estos tenían una excelente capacidad aislante. La piedra dio paso a las fachadas de ladrillo mucho más finas, con una cámara de aire en el interior del muro en lugar de un material aislante. Efectivamente las casas tradicionales de piedra estaban mucho mejor aisladas, ya que esos muros de piedra tan masivos funcionaban como un estupendo aislante térmico.
La buena noticia es que actualmente no es necesario tener muros de un metro de espesor, situación que tampoco es viable, para lograr tener un buen aislamiento. Una capa de 3 cm de un buen aislante térmico tiene la misma capacidad aislante que el muro de piedra anteriormente mencionado.
Con el tiempo y la regulación normativa, se ha entendido la importancia de los materiales aislantes en la construcción, pero no siempre se han utilizado en el espesor y densidad suficiente para evitar las grandes pérdidas energéticas que se producen a través de los muros.
A la hora de rehabilitar la envolvente de un edificio y mejorar su aislamiento hay que considerar tres opciones:
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a) Aislamiento por el interior (trasdosado): generalmente se realiza aprovechando que se lleva a cabo una reforma integral de una vivienda y cuando no es posible aislar de otro modo, ya que se reduce la superficie útil de la misma. Consiste en construir un tabique interior aislando bien la cámara creada.
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b) Aislamiento de la cámara de aire: es la más sencilla de ejecutar ya que no requiere obras, sin embargo el muro debe contar con una cámara de aire accesible donde sea viable el insuflado o la inyección del material aislante, como celulosa o lana de roca.
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c) Aislamiento térmico por el exterior (SATE): es la actuación más completa, ya que mientras que las otras dos soluciones pueden llevarse a cabo en partes concretas del edificio, en este caso se trata de una actuación integral. Consiste en el montaje de placas aislantes sobre la fachada existente y su posterior revestimiento y acabado con pintura, piezas cerámicas, piedra, etc.; modificando el aspecto general del edificio.
Mejorando la envolvente del hogar será posible disminuir el uso del aire acondicionado y de la calefacción hasta en un 70%.
Huecos: "La única forma de aislarte del mundo es vivir en una urna".
En muchas ocasiones las ventanas de las viviendas no aíslan correctamente ya sea por su proceso defectuoso de instalación o por el tipo de ventana.
Las ventanas en una casa pueden ser tan necesarias como molestas. Son imprescindibles porque dejan pasar la luz natural, permiten renovar el aire del interior de la vivienda y, a menudo, proporcionan estupendas vistas, pero ¿Qué pasa cuando no aíslan lo suficiente?
Las ventanas, al igual que los muros y la cubierta son elementos que deben proteger, brindar confort y que deben cumplir una función aislante; de no hacerlo pueden convertirse en un serio problema: en invierno permitirían que parte del calor generado por la calefacción se escape del interior, y en verano, que el calor del exterior penetre en la vivienda.
Ante esta realidad, en invierno la calefacción debe trabajar más y pasar más tiempo encendida a fin de alcanzar la temperatura óptima, y en verano, el aire acondicionado tiende a estar encendido con mayor frecuencia y a requerir más tiempo para enfriar el hogar.
Ahora bien, ¿Qué consecuencias tiene la situación antes planteada?
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a) En primer lugar, es posible hablar de una falta de confort en el hogar.
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b) A su vez, es necesario mencionar que en ambas situaciones el gasto energético se ve incrementado, y por consiguiente se esta derrochando más dinero y energía.
Por parte de los ciudadanos, la primera opción ante este problema siempre es cambiar las ventanas. Sin embargo, aunque esto generalmente resuelve la situación, la verdad es que la misma es parcial: no hay que olvidar que casi todas las ventanas cuentan con un elemento muy utilizado en España: la persiana. El tambor de la persiana comunica el interior de la vivienda con el exterior, por lo que si no está bien instalado y aislado produce un efecto similar a dejar la ventana entornada permanentemente. Con lo que hemos encontrado casos en los que se habían instalado unas caras ventanas pero se habían dejado las persianas antiguas con un gasto considerable y una ganancia térmica casi nula.
Una posible solución, si las ventanas iniciales son las correderas de toda la vida, es la colocación de dobles ventanas, ya que con esto la temperatura interna se logrará controlar aun más. Esta solución es mucho más económica que sustituir las ventanas que se tienen por otras, lo que puede permitir destinar parte del presupuesto a invertir en otras soluciones que mejoren la eficiencia energética del hogar. De esta forma invirtiendo menos dinero se tendrán cuatro cristales y 3 cámaras de aire entre el interior y al calle con el efecto aislante correspondiente. Además la doble ventana permite que la persiana quede entre la ventana exterior y la interior con lo que se evita el problema de transmisión térmica.
Algo parecido pasa muchas veces con las puertas de entrada a las casas bajo las cuales podríamos introducir una moneda sin problemas. El aire necesita menos espacio para entrar y salir. Una campaña o doble puerta acristalada permite mejorar mucho con una inversión pequeña y rápidamente amortizable.
Mejorando puertas y ventanas será posible ahorrar hasta un 35% de energía.
4. Stanby: "El stanby, ese pequeño vampiro doméstico".
Vivimos rodeados de aparatos que se mantienen conectados permanentemente a la red eléctrica sin necesidad y ello supone un gasto de energía que no sirve absolutamente para nada. Tal vez si se fuese consciente de lo que esto supone se sería más cuidadoso. Por ejemplo, hemos hecho pruebas con elementos tan comunes como el microondas que está siempre enchufado para que funcione el reloj con la hora. En algunos aparatos ese "reloj" supone un consumo constante de 12W las 24h del día, con lo que cada 2 años consume lo que nos costó el microondas nuevo. Algo parecido hemos observado con esas pequeñas lucecitas que permanecen encendidas cuando se pulsa el botón de "off" del mando a distancia del televisor, del equipo de música o del DVD. También consumen energía. Muchas personas no saben esto y es posible que tampoco tengan en cuenta que al dejar el cargador del móvil conectado a la red eléctrica, a pesar de no estar cargando ningún dispositivo y ni siquiera tener conectado uno, igualmente consume energía. De hecho las pruebas que hemos hecho con algún teléfono nos da un consumo en standby de 9W frente al consumo de 13W cuando el móvil se está cargando.
La verdad es que son muchas las acciones que se realizan, o que se dejan de realizar en el hogar, sin saber que implican un gasto energético extra. Pero ¿Adónde va esa energía?
Esa energía no aprovechada pero consumida, va directamente a la facturas. Este sumidero energético genera un gasto de entre 70 y 80 euros de media al año. Con algo tan simple como una regleta con interruptor esta situación se podría solventar.
Al desconectar el interruptor de la regleta cada noche, es posible ahorrar unos cuantos euros en el consumo y de paso, probablemente, alargar la vida del aparato.
5.Iluminación: "A buen ahorrador, pocas bombillas bastan"..
Actualmente hay tantos tipos de iluminación en el mercado, que el consumidor ya no sabe cuál elegir: bombillas tradicionales, halógenas, de bajo consumo, fluorescentes y LED, en el transcurso de las auditorías hemos encontrado una pléyade de diferentes tipos colocadas muchas de las veces sin tener en cuenta el consumo que estos equipos suponen.
Está claro que cada estancia de la casa tiene uno o varios usos distintos, por lo que la iluminación de cada espacio debe atender esas necesidades concretas: no es lo mismo una zona de paso, que un espacio de lectura, una iluminación ambiental o la luz necesaria para cocinar o para arreglarse en el cuarto de baño. Con las bombillas tradicionales era muy fácil hacer la selección, eligiendo una bombilla de más potencia (más vatios) lográbamos una mejor iluminación, pero a cambio el consumo era mucho mayor. Las personas mayores con las que nos hemos encontrado sabían perfectamente diferencias la bombilla "de toda la vida" de 20W, de 40W o de 60W, dejando para casos especiales las de 100W que era para mucha necesidad de luz. Curiosamente se tenía clara esta diferencia pero no se asociaba siempre a un consumo energético tanto como a una cantidad de luz.
Pero con la aparición de otros tipos de iluminación como el bajo consumo, las halógenas y más recientemente las tipo LED la elección se les ha complicado: además de la potencia entran en juego otros factores como el ángulo de apertura de la luz y la temperatura de color.
Muy pocas personas sabían diferenciar entre los diferentes grados de apertura de la luz y no lo relacionaban con la focalización de la luz. Hubo que explicar que si lo que se quería era iluminar una vitrina o un cuadro vendría bien una luz focalizada en un punto, por lo tanto se debía elegir un ángulo de apertura pequeño; mientras que si se tenían varios puntos de luz en el techo para dar luz a una estancia era necesario buscar una que fuera más homogénea, que no generase sombras y por tanto se debería elegir un ángulo de apertura más grande.
Y otro quebradero de cabeza era la temperatura del color medida en grados Kelvin. Así, generalmente podrá ser de tres tipos: cálida (entre 2700 y 3000 grados Kelvin), natural (entre 3000 y 4000 grados Kelvin) y fría (alrededor de 6000 grados kelvin). Generalmente en las viviendas se tiende a elegir tonalidades cálidas o naturales, ya que generan un tipo de luz más agradable.
Pero a la hora de lograr mejorar la eficiencia energética de las viviendas lo más importante era tratar de implantar el tipo de iluminación que más ha evolucionado en los últimos años: la tecnología LED. Afortunadamente ya es posible encontrar LEDs adecuados para cada situación, teniendo en cuenta los factores descritos. Ya que además de la enorme variedad disponible en el mercado, hay otra ventaja fundamental: consumen hasta 10 veces menos que otras lámparas y duran hasta 10 veces más. Además a esto se une que, a diferencia de las tradicionales fluorescentes "de bajo consumo" no contienen mercurio ni otros componentes peligrosos que dificulten su reciclado.
En algunos casos se ha aplicado una renovación total de la iluminación de una vivienda por luces LED logrando un ahorro en las facturas de la luz de hasta un 35%.
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6.Temperatura: "No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita".
Las temporadas de invierno y verano implican directamente un incremento en la factura energética, ya que son los meses en los que más se usan los radiadores o el aire acondicionado.
Hemos podido apreciar que existen algunas ideas preconcebidas poco adecuadas sobre las temperaturas ideales en una vivienda en invierno y en verano. Muchas personas con las que hemos trabajado pensaban que el aire acondicionado se ponía a 18ºC y que para estar bien en invierno en casa había que poner la calefacción a 24ºC.
Gran cantidad de los puntos anteriores facilita la disminución del uso de los equipos de frío o calor, pero es cierto que hay momentos en que el calor o el frío exteriores son tan fuertes que a pesar de las medidas descritas, será necesario encenderlos y usarlos.
Hemos observado que un uso adecuado de estos medios produce un ahorro considerable. Así, es necesario saber que en verano, la temperatura ideal para el uso del aire acondicionado es 26o C, mientras que en invierno, la calefacción debe ser usada en 20oC o 21oC como máximo. Cada grado de diferencia en calor o en frío aumenta el consumo un 8%.
Pero una vez acordadas las temperaturas ideales a alcanzar el siguiente paso ha sido llevar a cabo acciones que permitan optimizar el uso de los sistemas. Así, nos hemos encontrado con que la mayor parte de las viviendas contaban con un termostato en el salón que ordenaba a qué temperatura tenía que estar toda la casa. Pero no toda la casa tiene que estar a la misma temperatura a todas horas. Así, por ejemplo, durante el día, la calefacción en los dormitorios no es necesaria mientras que durante la noche carece de lógica que calentemos la cocina o el salón. Un razonamiento tan sencillo no se suele aplicar.
Si, por ejemplo se complementa el sistema de radiadores con cabezales termostáticos programables que abran y cierren cada radiador en función de la temperatura de esa habitación y teniendo en cuenta la programación, se puede lograr ahorros superiores al 40%. Como en gran parte de los tramos horarios hay una gran cantidad de radiadores que permanecen cerrados hacemos que el circuito de calefacción sea más pequeño. Al reducir el tamaño del circuito de calefacción dependiendo de las necesidades el gasto de la caldera se reducirá en la misma proporción.
Con esto, no solo disminuirá el consumo energético y por consiguiente será posible ahorrar dinero, sino que también será posible asegurar el confort de cada una de las personas en las diversas habitaciones.
7. Eficiencia: "Lo barato sale caro".
La mayoría de las personas entienden que un electrodoméstico de clase C es peor que uno de clase A. Pero la mayoría de ellas desconocían hasta que punto la diferencia entre un A, un A+, un A++ y un A+++ podía ser aún mayor.
Hemos tratado de transmitir que a la hora de comprar un nuevo electrodoméstico es muy importante prestar una especial atención a la etiqueta energética, ya que de lo contrario, lo barato puede salir muy caro. A su vez, es necesario no dejarse guiar únicamente por su precio, ya que seguramente un electrodoméstico de clase A será más económico que uno de clase A+++, sin embargo, eso no implica que sea lo suficientemente eficiente. A pesar de que es obvio que es bastante más eficiente que uno de clase C comprado hace 12 años, el mismo no es tan eficiente como puede ser un electrodoméstico hoy en día.
¿Qué quiere decir esto? Para explicar esto mejor pongamos el ejemplo del frigorífico, ya que es el electrodoméstico que funciona de manera permanente 24 horas al día, 365 días al año. El consumo del mismo con una clasificación C será de unos 500 kWh, mientras que el de clase A consumirá unos 300 kWh. Esto ya supone una reducción del 40 % del consumo. Sin embargo el frigorífico A+++ consume 150 kWh, es decir, un 50 % menos que el frigorífico clase A y un 70 % menos que el de clase C.
Optar por electrodomésticos de clase energética A++ o A+++ conlleva un consumo de hasta un 70% menos de energía que en electrodomésticos de clase A y con un rendimiento óptimo. Cuando estos resultados se muestran en una tabla excel a los vecinos ven claramente como la diferencia de coste entre un frigorífico A y un A+++ se amortizan en poco menos de 2 años. Y normalmente hablamos de electrodomésticos con una vida media superior a los 10 años.
8. Agua: "El agua es vida y la vida es agua"
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El agua es un recurso indispensable para la vida que fue declarado por la UNESCO un derecho humano.
Diariamente, en España, son usados gran cantidad de litros de agua por persona para diversas acciones, ya sea entre otras cosas, para ducharse, lavarse los dientes, lavar utensilios e hidratarse. La verdad es que el agua es un recurso indispensable para la vida, y por ello fue declarado, en el año 2010 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) un Derecho Humano.
A pesar de ser un recurso tan indispensable es importante decir que ya en algunos países del mundo, este recurso falta. Según un documento publicado en la Universidad de Alcalá "Unos 300 millones de africanos carecen de acceso a agua potable y al menos catorce países del continente sufren un déficit permanente de agua ()".
En España, para el año 2012, según información de la Fundación AQUAE el consumo de agua por persona fue de 126 litros, siendo necesario sumarle el uso de este recurso en las industrias. Como dato interesante también publicado por la Fundación, es importante decir que desde el año 2004 el consumo de este recurso ha estado en continua disminución; para esa fecha, el consumo del agua por persona era de 171 litros diarios.
Pero el agua también implica energía pues se gasta en hacérnosla llegar o en depurar la que sale de las viviendas. Además parte del gasto energético empleado para calentar agua se hace en agua que luego se desperdicia.
Existen gran cantidad de acciones de carácter individual que se pueden llevar a cabo, como son el ducharse en vez de bañarse, reparar las fugas de agua, cerrar el grifo de agua mientras se cepillan los dientes
Sin embargo, también existen otras acciones que también se pueden realizar, entre las que está:
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a) Instalar aireadores en los grifos de agua de los hogares y de las oficinas.
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b) Establecer sistema que permitan reciclar el agua, y que por ejemplo, el agua utilizada al ducharse pueda servir después al momento de bajar el inodoro
Poniendo aireadores en los grifos, se disminuirá hasta un 50% el consumo y con el uso de una cisterna de doble descarga se gastará la mitad en cada descarga.
9. Renovables: "Porque un nuevo modelo energético es posible".
Otro de los elementos que no deberían faltar a la hora de mejorar la eficiencia energética de una vivienda es el análisis del origen de las fuentes de energía. Tan importante es que se consuma la mejor energía posible, como que la que se consuma provenga de fuentes no contaminantes. Durante muchos años España fue un líder mundial en la promoción de las energías renovables. La crisis y un erróneo enfoque de apoyo a las energías tradicionales han frenado bruscamente el desarrollo de este tipo de energías.
No obstante la integración de las energías renovables en las viviendas no sólo es una opción válida sino incluso muy recomendable. Así, por ejemplo la instalación de energía solar térmica que utilice el calor del sol para calentar el agua caliente sanitaria que se utiliza es una opción muy buena. En el caso del programa de Auditorías Energéticas de Rivas se da además el aliciente de que este Ayuntamiento está muy comprometido con las energías renovables. Al fin y al cabo es el único municipio de España con un compromiso de alcanzar en 2030 la neutralidad de sus emisiones de CO2. Así, a aquellos vecinos que instalen placas fotovoltaicas o térmicas sus tejados les conceden una exención del IBI del 50% durante 5 años. Esto ha ayudado a muchos vecinos a tomar la decisión
También se ha optado en algunos casos por sustituir las calderas de gas natural por otras de biomasa lo que ha supuesto ahorros de hasta el 40% puesto que el coste por Kw generado es mucho más barato con biomasa que con Gas Natural.
Lo ideal sería que además se pudiesen integrar otras tecnologías como la energía mini-eólica o la solar fotovoltaica, pero por desgracia, el actual marco legal hace inviable este tipo de instalación pues en tanto no tenga a bien el gobierno aprobar la legislación que regule el llamado balance neto que permita a un ciudadano particular genera energía y consumirla parcialmente vertiendo el sobrante a la red y guardando ese sobrante en forma de derechos de consumo para otros momentos en los que tenga un déficit de energía generada.
10. Vegetación: "Busca la sombra en verano y el sol en invierno".
España siempre fue un país en el que la sobra de los árboles se utilizó como un elemento constructivo más, desde los emparrados hasta las flores en los balcones, pero lo cierto es que esa es una sabiduría que se ha ido perdiendo.
Desde hace mucho tiempo se ha venido hablando de los beneficios de la vegetación en el ámbito rural o urbano, ya sea, entre otras cosas, entorno a lo relacionado con la salud, la purificación del aire y a la regulación de las temperatura o del clima: Tradicionalmente se utilizaban filas de árboles alternadas con franjas de tierras cultivadas para que actuarán como rompe vientos y que de esta forma se evitaba la erosión del suelo y daños en los cultivos.
En verano, cuando las temperaturas llegan a superar los 40oC, las sombras producto de los árboles o el uso de los aires acondicionados se convierten en los principales aliados; sin embargo también es una realidad que el uso del aire acondicionado en el hogar implica un incremento en la factura energética.
Si la opción consiste entre plantar un árbol o instalar un equipo de aire acondicionado parece evidente que la primera opción es mejor.
La creación de muros y/o techos verdes son una muy buena solución. Estos son capaces de regular la temperatura: en verano provocan que el edificio se mantenga más fresco y en invierno ayudan a conservar la temperatura interna. Por otro lado, sus beneficios no solo van en torno a la disminución de la temperatura, sino que también funciona como aislante en materia de ruido, y purifica el aire que se respira.
Así, plantar árboles de hoja caduca en la cara sur de los edificios permite que en verano con sus hojas protejan a las casas del sol y en invierno dejen pasar la luz para que entren en la vivienda.
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El programa de Auditorías Energéticas basadas en estos 10 puntos ha sido un éxito y ha permitido mejoras en el consumo y el confort muy sustanciales. Más de 100 viviendas han sido analizadas y en muchas de ellas se han tomado muchas de las medidas planteadas. En el proceso de análisis se ha observado que las viviendas que han acometido acciones correctivas de varios aspectos del decálogo de forma simultánea han logrado un sumatorio de ahorros que, en algunos casos ha superado el 80%.
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Obviamente es importante que las acciones se acometan correctamente y por un profesional, pero lo cierto es que aporta una herramienta que permite analizar una vivienda de una forma que sea comprensible para el ciudadano.
Claro está que se pueden incluir muchas más medidas y de hecho así ha sido a nivel práctico, hemos querido simplemente plantear una metodología práctica con unos resultados muy positivos. El hecho de plantearse estas 10 preguntas o aspectos de análisis ya aporta una buena capacidad de enfoque del problema.
En ocasiones se hecha en falta esta capacidad de análisis global por parte de las grandes empresas de distribución de energía. Son muchas sus campañas para cambiar las calderas estancas por otras de condensación con el evidente ahorro que suponen, pero ninguna de ellas aborda el problema desde un enfoque integral. Probablemente si primero se aislase adecuadamente la envolvente de la vivienda no sólo sería bueno la instalación de la nueva caldera de condensación, sino que se podría sustituir por otra de menor potencia con lo que el ahorro sería doble.
España se enfrenta al reto de mejorar un enorme parque edificatorio con múltiples deficiencias pero sólo una política efectiva de apoyo a la rehabilitación logrará que este sector despegue realmente. Hasta hace 2 años las inversiones en eficiencia energética en el hogar contaban con una desgravación del IRPF pero en una de las últimas reformas fiscales dicho incentivo desapareció. Y lo que quedan son unos exiguos y muy limitados "planes renove" que realmente sólo sirven para parchear un poco la situación.
Si queremos hacer de la rehabilitación un sector con futuro que además logre reducir la dependencia energética de nuestro país habrá que tomar decisiones valientes, profundas y, sobre todo, mantenidas en el tiempo.